domingo, 12 de agosto de 2007

Estructura de los ingresos fiscales del Estado de Durango en 2007.

Buen día estimado lector, hoy analizaré la estructura general de los ingresos totales que el Estado de Durango ha registrado en este año 2007. Desde mi punto de vista, los ingresos públicos estatales acusan un diseño o estructura que no se adecua a las necesidades de inversión que requiere un estado como Durango. La existencia de partidas tradicionales y casi por decreto en sectores que no impactan el desarrollo de inversión productiva, innovación o tecnología, restan margen de maniobra al presupuesto estatal, evitando así una mejoría notable en la economía de los duranguenses.

Como apuntaba la semana pasada, los criterios principales que esgrime la federación para distribuir los ingresos públicos de manera “equitativa” más no justa entre las entidades, principalmente se centran en dos variables que son fundamentales: el nivel poblacional y la aportación de las economías estatales al PIB Nacional. Hay otras variables, pero, sin duda, estas dos son las fundamentales.

Hay que aclarar que la distribución que hace la federación es equitativa desde el punto de vista de un estado como el nuestro, por que al igual que otras entidades de la república dependemos de los estado más prósperos del país, de tal suerte que en relación a los ingresos públicos, el número de habitantes y nuestra aportación al PIB nacional, ocupamos el honroso lugar 24 a nivel nacional (Cuentas Nacionales del INEGI). Desde este punto de vista, los recursos que la federación destina para Durango son equitativos.

Por el contrario, para estados que aportan mayores recursos vía impuestos a la hacienda pública federal, y que gozan de una densidad poblacional alta y un PIB por encima de la media nacional, esa distribución es injusta. De ahí que haya mucho interés en cambiar las formulas de distribución fiscal. Para estados fuertes como el Estado de México, D.F., Nuevo León, Jalisco o Baja California, si la reforma fiscal prospera en términos de “justicia”, ese cambio sería benéfico para ellos, no así para los que nos encontramos por debajo de la media nacional en esos rubros.

Ahora bien, no pocas veces nos hemos preguntado a qué obedece que la situación de un estado dotado de importantes recursos naturales siga estancado respecto de otras entidades de la república. En lo personal, no me gusta dar el argumento tradicional de que no hemos aprovechado como debe ser los importantes recursos naturales que tenemos: forestales, mineros, agropecuarios, entre otros. Creo que sí los han explotado, sólo que muy pocas empresas y muy mal, pues ya se los están acabando.

Es decir, no figuramos en los primeros sitios más que en la producción de tres o cuatro productos y eso en aspectos primarios: producción maderable (cada vez más escasa); frijol, becerro en pié, oro, plata, entre los principales recursos en los que figuramos a nivel nacional por lo menos en la estadística. Prefiero argumentar una cosa más simple: tenemos un problema de baja densidad poblacional y poco valor agregado a nuestra producción primaria. Ahí están las cifras de población y PIB que mencionaba anteriormente.

De modo que, la prosperidad de un estado o una región depende de los esfuerzos que el gobierno haga apuntalando las actividades estratégicas con la que cuenta de manera natural, combinando sus presupuestos de forma inteligente con el esfuerzo paralelo de ciudadanos y empresas, cerrando así el ciclo económico fundamental.

Lo poco o mucho que el gobierno estatal haga con los recursos públicos totales, para el caso de Durango al son de 6.34% de origen propio y 93.66% de origen federal a través de las participaciones fiscales (Ley de ingresos 2007 para el estado de Durango), depende de la forma como distribuya sus ingresos para impactar las actividades productivas. (Cuadro 1).


Por ejemplo, debe invertir recursos junto con los empresarios locales para que la producción primaria sea más rentable y escale a niveles industriales con alto valor agregado. Debe incentivar el uso de tecnología y realizar inversiones que atraigan capital nacional y extranjero. El problema es que hemos adolecido de gente visionaria en los puestos de poder desde hace 50 años atrás, y eso es triste y lamentable.

Lo que el estado está tratando de hacer hoy (2007) con los pocos recursos públicos que tiene: modernizar la infraestructura física y comercial de las ciudades, ampliar la red carretera, impulsar mejores comunicaciones, y darle identidad propia a sus ciudades, lo debieron haber comenzado desde hace mucho tiempo los políticos y empresarios de antaño. De modo que hoy los costos de oportunidad del gobierno son altísimos, por lo que tiene que comenzar por el principio: la generación de infraestructura.

A esta lamentable situación debemos sumarle la configuración obsoleta que el sector público a heredado con el paso de los años. Me refiero a los rubros o partidas que con el paso del tiempo se han hecho hereditarias y que a pesar de que el entorno político, económico y social ya no es el de hace 30 o 40 años, seguimos siendo un estado benefactor, subsidiario y solidario con los sectores tradicionales y no uno que sea un verdadero promotor del desarrollo. Por ello los sectores como la educación, la salud, la vivienda, la asistencia social o la burocracia, siguen siendo en su conjunto el principal sustento de la economía estatal. No así las industrias.

Lo que quiero argumentar con esto es que áreas que deben ser punta de lanza en una administración como lo es la atracción de inversiones o la generación de empleos, se ven perjudicadas por la poca inversión pública disponible para estos rubros. Por ejemplo, mientras una oficina de Desarrollo Económico de un estado como el de Jalisco destina recursos sólo para promoción en ferias y exposiciones internacionales por encima de los 100 millones de pesos (mdp) anuales; en un estado como Durango, el presupuesto total para la oficina de Desarrollo Económico en 2007 es tan sólo de 15.48 mdp. (Ley de Egresos del Estado de Durango 2007).

Por ejemplo, de los ingresos totales para 2007 en Durango, sólo el 23% no está totalmente etiquetado. Es decir, el 77% de los ingresos públicos vía las participaciones federales van directamente hacia rubros como el Fondo de Apoyo a la Educación Básica y Normal (FAEB) 35%, el Fondo General con 29%; el Fondo de Aportación para los Servicios de Salud con 7%; el Fondo de Aportación para el Fortalecimiento de los Municipios (FAFOM) con 3%, y el Programa de Apoyo al Fortalecimiento de Entidades Federativas (PAFEF) con 3%. (Cuadro 2).


Esto no quiere decir que con estos ingresos no se invierta en infraestructura o tecnología, pero hay que ver de ese dinero cuánto se destina al gasto corriente de la burocracia estatal: sueldos, prestaciones, salarios, insumos. De estos ingresos sale la suburban de los presidentes municipales o los lujosos automóviles de funcionarios de primer nivel, o la construcción de escuelas, por ejemplo. Sin embargo de la forma de gastar del gobierno hablaremos en otra entrega específicamente.

En este sentido, lo que resulta preocupante es que el margen de maniobra que representan esos ingresos públicos son muy restringidos, y como tradicionalmente la lógica política supera a la lógica económica en las decisiones públicas, el gobierno cede ante la presión de sindicatos y grupos de poder que se encuentran detrás de estos fondos. Es decir, ante la posibilidad de incurrir en un costo político que restringa posiciones electorales futuras, permiten que los grupos, partidos políticos y sindicatos que se encuentran detrás de estos Fondos o Aportaciones, sigan obteniendo año con año jugosos incrementos.

La crítica no debe ser sólo para el gobierno. Acá falta la responsabilidad moral de los empresarios y los ciudadanos que tampoco hemos hecho bien nuestra chamba. Más de los empresarios que de los ciudadanos, claro esta. No hace falta muchos esfuerzos para averiguar que los principales dirigentes de cámaras industriales del país y de nuestra localidad, dependen de importantes “apoyos” que hace el gobierno para el funcionamiento de sus cámaras a cambio de su sumisión, cuando lo justo debería ser que el gobierno se sumara a la labor de desarrollo que los empresarios deben hacer por su país y por su estado. Me gustaría ver a más empresarios metidos en su trabajo diario que haciendo grilla barata en la política local.

Como ejemplo mire usted, que curioso que para las fiestas de la ciudad el responsable total de la inversión en la infraestructura debió ser el gobierno, mientras en otros países, son los empresarios los encargados de llevar la batuta en materia económica. No cabe duda que vivimos en un mundo al revés. Por lo pronto, espero haber ayudado un poco a entender la estructura de los ingresos públicos del estado de Durango para este año 2007.

Leonardo Alvarez es Economista y socio fundador de la empresa GD Innovaciones, S.C., cualquier comentario por favor dirigirlo a. leonardo.alvarez@gdinnovaciones.com.mx o http://leonardoengd.blogspot.com/

1 comentario:

Luis Manuel dijo...

Mi estimado Leo, estoy muy de acuerdo con tu articulo, solo me restaria enfatizar en que es esencial invertir en vías de comunicación, echarle todos los kilos a la autopista a Mazatlán, y Fresnillo, empezar el proyecto para una autopista a Chihuahua y ofrecer el aeropuerto para hacer base a alguna línea aérea. También es indispensable alguna persona en promoción económica con el perfil de Garcia de Alba que lleve empresas a producir bienes de valor agregado y dejar de depender de recursos naturales que al final son finitos a corto plazo.