jueves, 30 de diciembre de 2010

Tasa de desocupación Histórica trimestral Dgo vs Nacional (III2006-III2010)

Ahora comparemos la Tasa de Desocupación histórica trimestral, entre Durango y la media nacional pero, desde el tercer trimestre 2006 (III2006), hasta el tercer trimestre 2010 (III2010). Durango promedia 5.1% y la media nacional 4.8%.



Leonardo Alvarez
@leon_alvarez

Tasa de Desocupación Histórica trimestral Dgo vs Nacional (III2000 - III2010)

En los últimos diez años, entre el tercer trimestre de 2000 (III2000) y el tercer trimestre de 2010 (III2010), Durango mantuvo, en promedio, un registro de 4.4% en tasa de desocupación, contra 3.9% que en promedio registro el país.

La tasa de desocupación es un indicador que muestra la relación entre la oferta  y la demanda de trabajo en un tiempo determinado. Es decir, la diferencia entre la Población Económicamente Activa (PEA) respecto a su Población Ocupada (PO). No es un indicador de pobreza o rezago; sin embargo, nos da una idea de cómo se comporta el mercado de trabajo en una ciudad, estado o región.



Leonardo Alvarez
@leon_alvarez

martes, 28 de diciembre de 2010

Durango con 6.83% en Tasa de Desocupación, en Noviembre.

El 22 de diciembre, el INEGI publicó la tasa de desocupación por entidad federativa para el mes inmediato anterior. Estos son los pormenores:

Durante noviembre de 2010, las entidades que observaron las tasas de desocupación más altas fueron Tabasco con 8.25% de la PEA, Tamaulipas 8.07%, Sonora 7.95%, Coahuila de Zaragoza 7.55%, Querétaro 7.40%, Tlaxcala 7.20%, el Distrito Federal 7.14%, el Estado de México 6.92%, Aguascalientes 6.78%, Baja California Sur 6.50%, Nuevo León 6.45%, Durango 6.36% y Chihuahua 6.12 por ciento.

En contraste, las tasas más bajas en la desocupación se presentaron en Guerrero con 2.34%, Oaxaca 2.64%, Chiapas 2.88%, Yucatán 3.16%, Michoacán de Ocampo 3.47%, Campeche 3.54% y Veracruz de Ignacio de la Llave con 3.71 por ciento.

Durango perdió dos posiciones en noviembre, respecto al mes anterior, ocupa la posición 12, cuatro lugares por encima de la media nacional (TD=6.40%).

Con este porcentaje, hay poco más de 36 mil desempleados en nuestra entidad.


Leonardo Alvarez
@leon_alvarez
 

Dime de qué presumes y te diré de qué careces.

La realidad económica es uno de los temas de interés, pero también una piedra de tropiezo para los gobiernos. En 2010, afirmó el Gobierno Federal que el país va “en franca recuperación”; y en el ámbito local, el Gobierno Estatal presumió la generación de empleos en cifra récord a finales de año. Para ambos, aplica la máxima popular que dice, dime de qué presumes y te diré de qué careces.

En lo que respecta al ámbito nacional, sin duda, 2010 ha sido un año en el cual nuestra recuperación como país se dio en un contexto de orden externo. Es cierto que recuperamos terreno perdido y esa es una buena noticia; sin embargo aún no estamos bajo una senda de crecimiento sostenido, y peor aún, con un alcance de mediano y largo plazo, como el que requiere la población.

En realidad, a este ritmo de crecimiento, la brecha del producto apenas estaría cerrándose al finalizar el año 2011, puesto que retrocedimos seis escalones en 2009, de los cuales muy probablemente durante este año solo recuperemos 5.Técnicamente, para hablar de recuperación como usualmente lo hace el gobierno federal, tendríamos que haber crecido entre 9 y 12%, desempeño que es totalmente imposible de lograr en nuestras condiciones.


Por ello, en términos estrictamente económicos, nuestra curva de desempeño forma una W, en la que se registra la enorme contracción del fatídico año 2009, y los posteriores ajustes que, de forma natural vuelven a mostrar algunas contracciones hasta llegar a una senda de crecimiento sostenido. Para ello requerimos un par de años con crecimientos por lo menos de 6% anual, como inicio y una serie de medidas que no se han tomado y que nos hacen depender de factores externos, principalmente.
Al cierre del año son cinco los factores que obstaculizan nuestro desempeño económico:1) La debilidad del mercado externo; 2) El mercado interno; 3) La ausencia de cambios estructurales en México; 4) La expectativa cada vez mayor de inseguridad que se vive en nuestro país; y 5) La política fiscal que se está “instrumentando”: los precios concertados: energía eléctrica, combustibles principalmente, ya están generando una expectativa inflacionaria muy complicada para reanimar el consumo privado de los mexicanos.

En lo que respecta al ámbito local, en Durango, aunque no podemos retraernos de los efectos de la crisis económica mundial, la crisis no pegó en la entidad por efectos de la poca demanda externa y tampoco por que la economía mexicana haya retrocedido 6.5% en 2009. Realmente somos un estado que contribuye poco al PIB nacional: ostentamos el lugar 24 en población (1.6 mdh) y el lugar número 25 en contribución al PIB: apenas y representamos el 1.3% del total nacional.


En Durango, la crisis pude agudizarse en nuestra entidad en los próximos dos años por falta de inversiones y proyectos empresariales y de industria que complementen la inversión pública que se está realizando, pero que es insuficiente.

Decenas de paisanos regresaron de Estados Unidos o no están enviando dinero suficiente para sus familiares que viven en los municipios más pobres de le entidad. Nuestros centros urbanos más desarrollados: Gómez Palacio, Lerdo, y la ciudad de Durango, no tienen la oferta suficiente de empleos para captar toda esa demanda de personas y la comunidad universitaria y tecnológica año con año genera nuevos profesionistas. Este es el gran reto de todos los que vivimos en Durango.

Nuestros problemas están ligados al atraso estructural que por décadas mantuvimos en infraestructura pública y social, y al poco capital empresarial que tenemos. Hoy en día, súmele la percepción de inseguridad que impera en propios y extraños, lo que evidentemente inhibe el crecimiento de las inversiones. Un triste panorama el que tenemos por delante.

A ello, desde mi personal punto de vista, se añade la parálisis y poca perspectiva que se ha lanzado desde el sector público local con el reciente cambio de gobierno. En materia de desarrollo económico --como en la mayoría de las oficinas del estado--, se mantienen en seguidilla los mismos hábitos, iguales estructuras y, en general, los mismos cuadros. Algunas prácticas que antaño veíamos en el municipio llegaron para instalarse y duplicarse en el estado.

La lógica apunta para que en cada “cambio” de gestión, por lo menos, se haga un replanteamiento de metas, estrategias y hasta de objetivos. No solamente de edificios. ¿Cuáles son las definiciones de ésta administración? ¿Qué aprendimos los duranguenses con el resultado electoral de julio pasado? ¿Qué aprendieron nuestros políticos ganadores de esa elección? Dice otra máxima popular que no es lo mismo continuidad que continuismo.

En fin, la realidad económica es uno de los temas de interés, pero también una piedra de tropiezo para los gobiernos. En 2010, el Gobierno Federal reitera que el país va “en franca recuperación”; y en el ámbito local, el Gobierno Estatal presumió la generación de empleos en cifra récord a finales de año. Para ambos, insisto, aplica la máxima popular que dice, dime de qué presumes y te diré de qué careces.

Leonardo Alvarez
@leon_alvarez

Al tercer trimestre del año 2010 somos 1.55 millones de personas los que vivimos en Durango; de los cuales 71.5% (1’112,739) son personas de 14 años y más en edad de trabajar. De ellos se desprende la Población Económicamente Activa (PEA), que es de alrededor de 612,273 personas, y nuestra Población Ocupada, es decir, quienes generan ingresos a través de un empleo remunerado, que son 94.2% de la PEA: casi 600 mil personas.



De acuerdo al comportamiento del empleo en los registros del IMSS, el indicador más utilizado a corto plazo para explicar la dinámica de la ocupación --que es más o menos el 30% de la PEA de la entidad-- hay excelentes noticias en el rubro de la ocupación en Durango. Durante el segundo semestre comenzaron a despuntar los niveles de ocupación en el sector industrial, concretamente en las manufacturas de autopartes. Eso es una buena noticia.

Durango ha reaccionado favorablemente en la generación de empleos durante los últimos tres meses, producto de dos factores:

1) Un presupuesto público que cumplió con las expectativas de inversión requeridas y que lo ubica dentro de las entidades que mejores proyectos de infraestructura sustentaron; y

2) Una posición interesante en la escala nacional en varios indicadores: (educación, mano de obra calificada, infraestructura carretera, agua potable, electricidad…) que lo ubican como una de las entidades que mayores perspectivas de crecimiento tienen a mediano y largo plazo:

De enero a noviembre 2010, se han registrado 10,248 empleos entre eventuales y permanentes en el IMSS (5.28%). Entre noviembre 2009 y noviembre 2010, se han recuperado 8,641 empleos (4.86%).Y si nos comparamos con noviembre 2008, se crearon 11,022 nuevos empleos (6.29%). Insisto, esto es sumamente importante, porque la dinámica de crecimiento en el empleo es desde las manufacturas y no solamente desde los empleos eventuales producto de la obra pública de gobierno. Algo que veníamos padeciendo durante los últimos dos años.

Esperemos que esta situación sea sostenible en el mediano plazo y que no sea producto del sostenimientio artificial de registros al IMSS vía subsidios gubernamentales. En este sentido, hay que tomar en cuenta que nuestra curva de crecimiento va ligada con el desempeño del PIB nacional, y éste, a su vez, directamente relacionado con la demanda de exportaciones norteamericana. Durango no es ajeno a ello.

En ese contexto, con base en datos de la ENOE del tercer trimestre 2010, Durango ocupa el décimo sexto lugar nacional en niveles de tasa de desempleo con una tasa de 5.8%, en promedio.

Esto significa que aún y con la dinámica favorable de la segunda parte este año, mantenemos niveles entre 30 y 35 mil personas desocupadas en nuestra entidad, es una realidad de la que tenemos que partir y con la cual debemos proponer desde el ámbito que nos corresponda, más y mejores empresas.


En este sentido, el panorama internacional es muy incierto. Estados Unidos no consolida su crecimiento y su economía ha dado muestras de estanflación: una características de los mercados en los cuales el consumo de bienes duraderos no repunta, a pesar de que los precios en vez de aumentar, disminuyen. Por otra parte, están los problemas financieros de Europa. Estos dos componentes externos son adversos para nuestra economía y para Durango.

Lo que nos lleva a reconocer que no hay varitas mágicas para detonar mayores empleos o mejores condiciones de vida. Para transitar por un camino de crecimiento sostenido hace falta que a nivel nacional, regional y local se promueva el mercado interno. De eso depende nuestro futuro económico. Esto sucederá una vez que las políticas públicas nacionales estén alineadas al crecimiento económico y no solamente a la recaudación de ingresos públicos y al gasto social, por citar un ejemplo.

A pesar de este contexto externo adverso, Durango ha reaccionado favorablemente en la generación de empleos durante los últimos tres meses. Es deseable que esta tendencia se mantenga y se consolide en 2011, y que no sea producto del sostenimientio artificial de registros al IMSS vía subsidios gubernamentales.

Leonardo Alvarez
@leon_alvarez

lunes, 20 de diciembre de 2010

Liderazgo empresarial en Durango: cooperación y alianza es la respuesta.

Desde el inicio de este espacio editorial, mi enfoque ha sido señalar puntualmente aquellas prácticas que considero deficientes desde la perspectiva pública: desde gobierno, no se vale privilegiar políticas asistencialistas por encima de los incentivos a la riqueza; desde el ámbito legislativo, los diputados federales y locales no deben seguir secuestrados por una agenda electoral infame: el poder por el poder; y desde las estructuras de gobierno federal, estatal y municipal, no podemos tolerar a funcionarios indolentes, carentes de personalidad y de criterio. Ahora, es justo discernir sobre el ámbito empresarial.

La función de una cámara, grupo o asociación empresarial, es aglutinar a líderes (moralmente comprometidos) generadores y distribuidores de riqueza para apuntalar las decisiones de gobierno. Es decir, marcar la pauta y acompañar al gobierno en la instrumentación correcta de políticas públicas para cada sector: evaluarlo, acotarlo, rectificarlo: en materia de promoción económica, financiamiento e inversión pública. Desde luego, defender los derechos de su gremio en específico.

Sin embargo, por la tradicional configuración del poder político en Durango, desde hace años, al parecer, no existen perfiles (suficientes) en la iniciativa privada que encabecen iniciativas de los ciudadanos o de un gremio en particular. Los mismos de siempre se reciclan y hasta se inventan cargos honorarios. No existen contrapesos al poder político, y tampoco hay iniciativas que impulsen políticas de desarrollo empresarial. Solo aplausos, caravanas y complicidades.

Padecemos de “slimitos” locales que “protegen” intereses y “adulan” a nuestras autoridades, pero no son capaces de proponer soluciones concretas a la difícil tarea de generar empleo y distribuir la riqueza. Como Pilatos, al final de cada sexenio, lavan sus manos y se preparan para el siguiente periodo. Lamentablemente, los organismos de empresarios bailan al son del gobierno y de los “slimitos”, y esto, francamente, debe cambiar.

Esta no es tarea sencilla. Durante décadas, de acuerdo al sistema político mexicano que padecimos –todavía localmente--, las decisiones de autoridades eran vistas como una imposición de un Estado que trataba a los ciudadanos como menores de edad. Los ciudadanos se sentían relegados de la toma de decisiones, tanto estratégicas como coyunturales, y por tanto, veían al gobierno como un cuerpo ajeno a sus intereses. Esa actitud creó, también, la adopción de expresiones propias de súbditos, y no de ciudadanos. Grupos empresariales hegemónicos y poder político por encima de los ciudadanos.

Hoy en día, los organismos empresariales y el gobierno deben ser transformados de tal forma que sus responsabilidades puedan ser vistas como una extensión de las responsabilidades de la sociedad en conjunto. Los tiempos han cambiado, y los mecanismos de gobierno y promoción del desarrollo económico y social deben también ser diferentes.

Es en este contexto que se hace necesario un pacto real de todos los involucrados en el desarrollo económico local. Un pacto que sea encabezado por personajes con la calidad moral suficiente para promover el interés colectivo y dejar de lado el conflicto, la simulación y la complicidad. Donde se plasme un verdadero liderazgo de las cámaras y asociaciones empresariales locales. Desde mi óptica: compromiso, cooperación y alianza es la respuesta.

Olvidada está en los archivos y en las portadas de la prensa escrita una entelequia denominada “Consejo Estatal de Desarrollo Económico”. Una iniciativa que originalmente apuntaba en dirección correcta, pero que se quedó en intento y en eventos de relumbrón. En pasarelas y salutaciones. Es ahí donde se pueden generar nuevas propuestas e iniciativas. Es ahí donde debe renacer el liderazgo y compromiso empresarial.

La función de una cámara, grupo o asociación empresarial, es aglutinar a verdaderos líderes generadores y distribuidores de riqueza para apuntalar las decisiones de política empresarial. No para bailar al son del gobierno y de los “slimitos” locales.

Colaboración exclusiva para la Revista Soy Durango, octubre de 2010.

Leonardo Alvarez
@leon_alvarez

Obstáculos: ¿Para Emprender?

Las sociedades prosperas no se dan por arte de magia. Dependen del espíritu de lucha y la combatividad de los ciudadanos para sortear los obstáculos que les impone su entorno más próximo. Ese espíritu emprendedor, es un valor y una cualidad que no se puede comprar: se puede inculcar con educación y depende del deseo por mejorar nuestro nivel de vida, por cambiar nuestro entorno. Es decir, un emprendedor se vuelve empresario porque gusta del progreso.
La carencia de esa mística social por el progreso es lo que me preocupa. En Durango, nos urge arraigar esa mítica entre nuestros jóvenes porque de ellos depende el avance de las siguientes generaciones.

En este contexto, el mes pasado se realizó en el Instituto Tecnológico de Durango (ITD) un evento masivo de difusión de la cultura empresarial, organizado por la Secretaría de Economía, denominado: “Caravana Emprendedor 2010”. Es el segundo realizado en su tipo en nuestra ciudad y los objetivos son muy claros: promover la cultura de los negocios en los jóvenes.

De acuerdo a una encuesta de 300 muestras, con un margen de error del +/- 3.5%, que realizó la empresa GD Innovaciones, el evento cumplió con las expectativas informativas de los asistentes (40%), y de no ser por el momento en el que se realiza: final de año (noviembre), cuando las reglas de operación de los programas están por concluir y los recursos públicos prácticamente se han agotado durante el ejercicio, seguramente superaría esas expectativas. Sin embargo, lo valioso del evento es la información de primera mano que arrojó:

El perfil de los asistentes se distribuyó de la siguiente forma: 73% son estudiantes, 10% empresarios; 7% declaró ser empleado; 6% académico; y 4% resultaron ser funcionarios de gobierno. Es decir, gran cantidad de jóvenes interesados.

El 76% de las personas asistieron al evento porque desean iniciar un negocio; sin embargo, lo dramático de este asunto es que de éste porcentaje, dos terceras partes (63%), declaró que no tenía claro qué tipo de negocio deseaba emprender. El 16% de los asistentes tiene la intención de hacer crecer su negocio; y 8% no manifestó algún interés en particular. Es amplio el deseo de iniciar un negocio, pero también existe un gran desconocimiento sobre qué negocio hacer. Primer dato relevante.

Al pasar de la intención de emprender al problema de emprender, al cuestionar a los entrevistados ¿Qué es lo que requieren para iniciar un negocio? En primera mención: 63% declaró que es el financiamiento; 20% la asesoría; 11% consideró que es la capacitación; y 16% lo dividió entre la imagen, los tramites y otros problemas menores. De acuerdo a las respuestas, el obstáculo principal para los emprendedores es el dinero. Segundo dato relevante.

De ahí pasamos al siguiente dato significativo: ¿Cuál es el factor más importante para que un negocio funcione? El 39% dijo que era contar con una buena idea de negocio; 18% declaró que era conocimiento del giro del negocio; 16% que dependía de una buena administración; 13% que lo determinaba la estrategia del dueño; 5% que dependía del empeño y compromiso también del propietario, y el mismo porcentaje (5%), contar con buenos socios. Es decir, la clave para que un negocio funcione, según los entrevistados, es una combinación de buenas ideas, conocimiento del negocio, y una buena estrategia del propietario. Tercer dato relevante.

El siguiente reactivo desnuda una vez más la realidad a la que nos estamos enfrentando en sociedades poco participativas y poco emprendedoras. ¿En los últimos doce meses se ha acercado a alguna institución u oficina para solicitar apoyo y comenzar o hacer crecer su negocio? Un contundente 77% de los entrevistados confesó que no. Solo 19% de los encuestados aceptaron haber intentado hacer un trámite en alguna oficina gubernamental. Cuarto dato relevante.

De acuerdo a los datos que arrojó la encuesta podemos concluir que:

Existe interés --por lo menos manifiesto— de iniciar un negocio (76%); el obstáculo principal para los emprendedores es el dinero (63%); y la clave para que un negocio funcione, según los entrevistados, es una combinación de buenas ideas (39%), conocimiento del negocio (18%), y una buena administración (16%).

Lo dramático y triste del asunto es que dos terceras partes de los que quieren emprender un negocio no saben qué hacer; y 77% ni siquiera se ha tomado la molestia de acudir a una institución gubernamental para solicitar apoyo o asesoría y comenzar un negocio.

Las sociedades prosperas no se dan por arte de magia. Dependen del espíritu de lucha y la combatividad de los ciudadanos para sortear los obstáculos que les impone su entorno más próximo. La carencia de esa mística social por el progreso es lo que me preocupa de nosotros los duranguenses.

Colaboración exclusiva para la Revista Soy Durango, diciembre 2010.
Leonardo Alvarez
@leon_alvarez 

jueves, 16 de diciembre de 2010

Comportamiento del PIB en 2009 por entidad.

INEGI dio a conocer el día de hoy el comportamiento del Producto Interno Bruto por Entidad (PIBE) en 2009. Como todos sabemos, el Producto Interno Bruto total en 2009 mostró una variación anual de (-)6% en términos reales con relación a 2008.


En el periodo en cuestión, las entidades que reportaron crecimientos anuales en su PIBE fueron: Tabasco y Baja California Sur con un incremento individual de 2.3%, y Zacatecas con 1.5 por ciento. En contraste, la mayoría de los estados resultaron afectados con tasas a la baja. Durango retrocedió en (-)3.7%, como se muestra en la gráfica siguiente:


Leonardo Alvarez
@leon_alvarez

La responsabilidad sexual, la densidad poblacional y nuestra contribución al PIB

Con base en los resultados del Censo poblacional que realizó el INEGI en 2010, Durango ocupa el lugar 24 en términos de población respecto a las 32 entidades que conforman la República Mexicana. Somos 1,632,860 duranguenses y participamos con 1.45% respecto a la población total de nuestro país (112,322,757 habitantes).


Este nivel o número de habitantes es condicionante directo de su desarrollo económico: la población está directamente relacionada con el crecimiento económico.

En este contexto, esto explica porque Durango, en 2008, ocupó el lugar 25 en la contribución al Producto Interno Bruto, con 104,430.11 millones de pesos. Para 2009, mantenemos la misma posición en el ranking nacional, con 1.3% de participación del PIB nacional.

Dejemonos de cosas y dediquemonos a poblar la entidad, seamos más libertinos e inescrupulosos en cuanto a nuestro comportamiento sexual. Necesitamos densidad poblacional para contar con un desarrollo económico decente.

¡¡No a los controles de natalidad!!

Leonardo Alvarez
@leon_alvarez

martes, 14 de diciembre de 2010

2010: ¿Año de la recuperación?

No cabe duda que en 2010 hemos recuperado algo del terreno perdido en materia económica. Y la realidad de las cosas es que, así como la crisis vino de afuera, es pertinente decir que el repunte o recuperación también llegó de afuera. La demanda de manufacturas desde los Estados Unidos, liderada por el sector automotriz, fue el principal causante.

Es preciso comentar que nuestra clase política, incluidos el poder ejecutivo, legislativo, y todos los partidos políticos por igual, nos recetaron un 2010 lleno de inamovilidad y discursos políticos. Mucho ruido y pocas nueces, diría mi abuelita. Un ejemplo claro fue el pacto para no modificar la miscelánea fiscal de 2011.

Los impuestos, o mejor dicho, la política fiscal de México está alineada a la recaudación de ingresos públicos pero no hacia la generación de incentivos para crecimiento económico. La Secretaría de Hacienda y el Banco de México se contentan con la aparente “estabilidad de precios”, pero el consumo, la inversión y los salarios, siguen deprimidos.

Es cierto lo que anuncia el Ejecutivo: recuperamos empleos. ¡Esto es una buena noticia! Al cierre de noviembre, de acuerdo a datos del IMSS, existen 962,463 empleos generados en lo que va de 2010; de los cuales 64.4% (619,828) son permanentes y 35.4% (342,635) son eventuales. Es una cifra digna de anunciarse. Si nos comparamos contra el fatídico año 2009, hemos recuperado 757,108 empleos, pero insisto, esto ha sido gracias a la demanda de exportaciones.




Mantenemos una enorme dependencia de las fluctuaciones externas y, precisamente hoy que Estados Unidos se desacelera y entra en una etapa de “estanflación”; y que, Europa tiembla financieramente por los problemas de Irlanda, Portugal y España, nuestro mercado interno sigue deprimido.

De acuerdo a datos del INEGI y del Banco de México, a pesar de la buena expectativa de los analistas económicos respecto a 2011, los consumidores y los productores no están respondiendo favorablemente al mercado: los ciudadanos consumen con cautela bienes de uso básico o indispensable; y los empresarios invierten con reservas porque hay incertidumbre por la carga impositiva desigual, el comercio informal y el incremento a los combustibles y otros bienes y servicios.


En materia de crecimiento económico tenemos más o menos buenas noticias. La expectativa general, con la que coinciden numerosos analistas, es que creceremos 5% al cierre de 2010.

Sin embargo, de acuerdo a la estrepitosa caída del PIB durante 2009 (-6.5%), la Brecha del Producto es de -1.5%; es decir, si restamos el incremento de 5% a la caída de -6.5% del año pasado, en 2010, apenas estamos regresando a niveles de -1.5% en el Producto Interno Bruto.


Para el próximo año se espera que nuestro PIB crezca a razón de 3%, a este ritmo, estaríamos llegando a nuestra producción óptima hasta finales de 2012 y es, hasta entonces, cuando nuestro país retomará la senda de crecimiento que se cortó el año pasado.

No cabe duda que en 2010 hemos recuperado algo del terreno perdido en materia económica. Y la realidad de las cosas es que, así como la crisis vino de afuera, es pertinente reconocer que el repunte o recuperación llegó también de afuera. No estamos haciendo mucho por ensanchar nuestro mercado interno.

Leonardo Alvarez
@leon_alvarez

Desempleo e inflación

Hay dos variables macroeconómicas que permanentemente mantienen preocupados a todos los gobiernos del mundo: el desempleo y la inflación. En estos dos indicadores se sintetiza el éxito o fracaso de la política económica de cualquier país.

El desempleo nos muestra la capacidad del mercado laboral de absorber mano de obra, talento o capital intelectual. De esta variable se desprende el gasto familiar, doméstico, empresarial y las inversiones y el ahorro. Mientras que la inflación nos indica cuál es la capacidad de compra de productos y servicios departe de las familias, empresas y el gobierno.

De tal suerte que, a mayor desempleo hay menos ingreso disponible para consumir departe de las familias, y las empresas dejan de vender mercancías; éstas a su vez dejan de invertir, no pagan salarios e impuestos y el gobierno, en la medida de sus posibilidades, intenta sustituir la inversión privada por inversión pública. Entre más desempleo haya, mayores problemas tiene el gobierno en otros rubros, como la inseguridad, por ejemplo.

En cuanto a la inflación, si ésta no es controlada y comienza una escalada incontrolable de aumentos de precio en los productos y servicios de la economía, el resultado es funesto. ¿Imagine un contexto en el que no haya ingresos por falta de trabajo y los productos y servicios cada día aumentan de precio?

De ese tamaño es el compromiso de las autoridades monetarias de cualquier país; en el caso de México, ésta responsabilidad recae en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y el Banco de México.

Gracias a que nuestro Banco Central es autónomo a partir de las reformas de 1993, en época de Carlos Salinas de Gortari, el único objetivo explícito de Banco de México es mantener la inflación controlada. Su objetivo de largo plazo es mantener la inflación en 3% anual. Para ello se auxilia de la política monetaria y la coordina con la política fiscal de la Secretaría de Hacienda.

De acuerdo al programa económico de 2010 del actual gobierno federal, parte importante de la estrategia de contención de precios es el deslizamiento mensual del precio de los combustibles. Mismo que seguirá vigente durante el próximo año 2011. Es decir, nuestro gobierno dejará de subsidiar el precio de los combustibles aumentando los precios de las gasolinas y el diesel de manera escalonada y permanente. El objetivo es igualar el precio de los combustibles con el exterior y reasignar presupuesto a obra pública y desarrollo social, principalmente.

Hasta aquí parece todo muy sencillo, sin embargo, México se encuentra padeciendo en 2010 una crisis económica que se originó en el exterior, pero que poco a poco está minando la bonanza económica que se pudo generar en por lo menos diez años de estabilidad económica: me refiero al periodo entre 1997 y el año 2007. Prácticamente, se han desperdiciado estos años de estabilidad para impulsar el mercado interno de nuestro país.

Desgraciadamente, este periodo de inestabilidad financiera internacional que, al perecer continuará el año entrante y se agudizará en otras regiones como Europa y Asia, apenas ha beneficiado la recuperación de la planta productiva de exportación de nuestro país, pero es insuficiente.

Aún no resolvemos nuestros problemas de desempleo que se mantiene en tasas promedio de 5.5%, lo que equivale a 2.7 millones de personas sin empleo; y la meta inflacionaria será rebasada por segundo año consecutivo al posicionarse entre 4.75 y 5.25% en 2010; y un pronóstico similar para 2011.

Esto nos indica que Banco de México seguirá con una política monetaria restrictiva: reduciendo el dinero en circulación, manteniendo la tasa de interés fija en 4.5%, y conteniendo los precios concertados (precios y tarifas del sector público: salario mínimo, transporte…), y con ello evitar que los precios se eleven. El problema es que el poder adquisitivo de a poco seguirá menguando y la capacidad de compra de los mexicanos también.

En realidad, la producción y el consumo doméstico no repuntan, y los aumentos escalonados al precio de los combustibles --que forman parte de una estrategia de política fiscal-- y que se mantendrán en 2011, tampoco están contribuyendo en mejorar la productividad y la competitividad de nuestro país.

El desempleo y la inflación constituyen los indicadores en los cuales se sintetiza el éxito o fracaso de la política económica de cualquier país. En México, a pesar de que nuestros indicadores mostraron mejoría respecto al año 2009, aún nos encontramos lejos de la estabilidad y el crecimiento de largo plazo.

Leonardo Alvarez
@leon_alvarez

Diez años de crecimiento económico mediocre

No hay duda que durante lo que va de este sexenio --y al final de cuentas--, durante la gestión de gobiernos de Acción Nacional, nuestra economía es la que ha padecido un estancamiento pavoroso. Llevamos poco más de 10 años con un crecimiento económico mediocre de 2.2% en promedio, de acuerdo a cifras de la CEPAL.

Lo escuchó bien: Durante los últimos 10 años, nuestro país, en promedio, solo creció 2.2% anualmente. Algo verdaderamente insuficiente para solventar las necesidades de la población como: empleo, salud, vivienda…educación.
Esto es debido a la inoperante gestión pública en materia de desarrollo económico dirigida hacia el mercado interno. Me explico mejor: Durante la gestión de Vicente Fox y Felipe Calderón no han variado las políticas públicas que se implementaron en la época de Carlos Salinas de Gortari y de Ernesto Zedillo. Estas políticas privilegiaron el mercado de exportación y dejaron pendientes las reformas hacia el mercado interno. Aquí está la enorme falla de los gobiernos de Acción Nacional.

No se equivocan los expresidentes priístas cuando refieren que la reforma económica que el país inició a finales de la década de los 80´s, quedó incompleta. Esta reforma debieron continuarla los Presidentes extraídos de Acción Nacional, pero les ha temblado la mano para actuar contra los poderes fácticos y contra los monopolios públicos y privados existentes. No podemos aceptar la excusa de que no pueden solos y tampoco que la economía mundial está en crisis.

Es cierto que el Ejecutivo está disminuido políticamente para propiciar las reformas estructurales que México requiere por sí mismo. Es necesaria la ayuda y cooperación política de todos los partidos en el Congreso y en el Senado. Sin embargo, es el mismo Partido Acción Nacional quien se ha encargado de generar un ambiente político hostil al propiciar divisiones, traiciones y campañas políticas de ataque y no de propuesta. Aquí también Acción Nacional tiene una responsabilidad importante que se niega a reconocer.

Para que México transite hacia un nivel de desarrollo económico como el que hoy tienen Chile, Brasil, Argentina o Colombia; países que siempre estuvieron por debajo del nuestro en materia de desarrollo; la economía mexicana debe ensanchar el mercado interno, desarrollar su industria, fortalecer el consumo de productos propios, sin olvidarse de la globalización y de las exportaciones. Provocar que ahora sí sea PEMEX un motor de crecimiento y no solo la caja chica del gobierno federal. Inducir el pago de impuestos justos y equitativos. Reorientar y diversificar su mercado hacia Sudamérica y Europa. Pero todo parece indicar que la lógica política se impone sobre la lógica económica. Y seguiremos igual. En medio de un pleito por el poder político.

Al cierre de 2010, cuando se ha cumplido una década de gestión de Acción Nacional al frente del país, el saldo no es favorable ni en desarrollo económico, ni en seguridad, ni en educación, por citar solo tres ejemplos.

Hoy, a pesar del magro crecimiento económico, del desempleo, de la pobreza, la preocupación de los mexicanos es la seguridad. Los últimos cuatro años han sido de lucha frontal contra el narcotráfico y tampoco se ven resultados promisorios. Por tanto, la calificación de la ciudadanía hacia el presidente y su gestión no está en su mejor momento.

Hoy, que también los tambores de “guerra política” comienzan a escucharse, a los partidos y a los gobernantes les debemos recordar que llevamos poco más de 10 años con un crecimiento económico mediocre. Y me parece que los mexicanos merecemos resultados!!!

Leonardo Alvarez
@leon_alvarez

El dinero que llega de nuestros paisanos

De acuerdo a mi perfil profesional: amo la información estadística; generarla, palparla, interpretarla…y a veces…, al tratar de investigarlo todo, me enfrento a realidades que por más obvias que parezcan, no tienen una solución sencilla y dependen de factores muy complejos que van más allá de las voluntades de las personas y de los gobiernos. Es el caso de la migración, y el abandono que ésta genera en pueblos y regiones por la falta de oportunidades de trabajo.

Tradicionalmente los movimientos migratorios son un fenómeno constante en el que las personas se desplazan ya sea de un país a otro, o dentro de una misma nación para buscar y alcanzar mejores alternativas de vida, buscando generar mayor bienestar, tanto a quienes cambian su lugar de residencia como en las zonas de origen y destino de los migrantes.

México es uno de los países con mayor flujo de emigrantes en el mundo y se ha caracterizado por ser un país de emigración principalmente hacia Estados Unidos. Ocupa el tercer lugar mundial, solo por debajo de China e India.

Hasta antes de la crisis económica de 2008, al año se trasladaban a EUA un promedio de 525 mil personas. Por ejemplo, en 2005, aproximadamente once millones de personas nacidas en México vivían, de manera permanente o temporal, con documentos o sin ellos en los Estados Unidos.

En ese contexto, las remesas, es decir, los envíos de dinero que hacen las personas de un país a familiares y amigos en otro país, son un beneficio evidente de la migración y han tenido un efecto favorable sobre el bienestar de las familias receptoras, y por supuesto, han permitido disminuir los niveles de pobreza en segmentos importantes de la población.

Si bien es cierto que las remesas han constituido una fuente importante de recursos para familias receptoras, para el consumo y manutención, incluyendo el gasto en salud y educación; no son una fuente de ingresos sostenible a largo plazo. Por ejemplo, como consecuencia del establecimiento de segundas generaciones de mexicanos en Estados Unidos; o la promulgación de Leyes que endurecen las medidas para cruzar la frontera. Esto puede provocar que el flujo anual de emigrantes pueda variar demasiado y provocar que el dinero que viene del extranjero por esa vía disminuya sensiblemente. Ese es el caso de México.

Las remesas, hasta hace dos años, eran una válvula de escape importante para nuestro país. Representan el segundo ingreso de dólares, solo después del petróleo y por encima del turismo internacional. Por eso hoy nuestros problemas económicos se agudizan aún más.


Al tercer trimestre de 2010, ingresaron a México 5,525 mdd en remesas.

Los Estados que más reciben son: Michoacán con 523 mdd; Jalisco con 442 mdd; y Estado de México con 422 mdd. Estos tres estados representan el 30% del ingreso total de remesas en México. Los estados que menos reciben son: Baja California Sur 8 mdd; Campeche 14 mdd; Quintana Roo 22 mdd; y Tabasco y Yucatán con 29 mdd respectivamente. Estas cinco entidades captan apenas el 1.8% del total de remesas que ingresan al país. Durango ocupa la posición 18 a nivel nacional con una captación de 97 mdd hasta el tercer trimestre de 2010. Representa el 1.7% del total de remesas que capta el país.


Es cierto que las remesas han constituido una fuente importante de recursos para familias receptoras. Fueron una válvula de escape a la pobreza. Y sin duda han tenido un efecto favorable sobre el bienestar de las familias receptoras, y por supuesto, han permitido disminuir los niveles de pobreza en segmentos importantes de la población. Sin embargo no son una fuente de ingresos sostenible a largo plazo.

Desgraciadamente, hoy, esta fuente de ingresos hacia estratos pobres y marginados socialmente es sustituida por el narcotráfico. Y no veo algo en el horizonte que me indique que las cosas vayan a cambiar o mejorar en el futuro. Esto es lamentable.

Leonardo Alvarez
@leon_alvarez


martes, 7 de diciembre de 2010

Las empresas de Durango generaron 6,299 empleos entre septiembre y noviembre de 2010.

Sin tratarse de una recuperación permanente y sostenida de empleos, nuestro país entró en una etapa en la que, efectivamente, las empresas incrementaron las plazas laborales por lo menos por efecto estacional. De tal manera que, entre septiembre y noviembre de 2010, se recuperaron 328,386 empleos en el país.

Este crecimiento de los registros en el IMSS es diferenciado en cada entidad federativa y está ligado a su población y nivel de economía formal.


En este sentido, las entidades que más impactaron positivamente los registros del IMSS durante este periodo son: Distrito Federal con 18.9% de incremento en el empleo; y Nuevo León, Estado de México y Jalisco crecieron entre 7 y 9%, respectivamente.

Los que menos generaron registros en el IMSS son: Aguascalientes, Tlaxcala, Guerrero, Baja California Sur, Zacatecas, Campeche y Colima, con menos de 1% de incremento durante el periodo.

Durango ocupa la posición 17 con la generación de 6,299 registros al IMSS, para un crecimiento de 1.92% entre septiembre y noviembre de 2010. Sin duda, un dato favorable para nuestra entidad.

 
 

Leonardo Alvarez
@leon_alvarez
 

El salario medio promedio de $174.37 sitúa a Durango en la pocisión 30 a nivel nacional

Lo que me motivó a realizar esta grafica es el anuncio que hizo el Centro de Estudios Estratégicos del Sector Empresarial (CEESP), el día de ayer, respecto a lo que necesita México para salir del bache económico que tenemos. Es decir, impulsar nuestra economía interna vía salarios mejor remunerados y una mejor distribución fiscal.

http://eleconomista.com.mx/organismos-empresariales/2010/12/05/mas-mejores-empleos-seran-escudo-contra-crisis-estima-ip

http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=694507

Tenemos un mercado interno deprimido principalmente por la baja calidad o poder adquisitivo. Ello impacta brutalmente el consumo de bienes y servicios.

Es la primera ocasión --por lo menos que en lo personal veo, leo y escucho--, que el sector empresarial navega por estos temas.

En efecto, el nivel de salario que tenemos en nuestro país, anclado a la "emblemática" Comisión de Salarios Mínimos debe revisarse. El motor de la economía interna es el consumo. Y para poder pagar mejores salarios, las empresas también requieren de sistemas fiscales simples, equitativos y que se apliquen a todas las personas por igual.

En este contexto, el salario medio promedio de $174.37 vigente, sitúa a Durango en la pocisión 30 a nivel nacional. Acorde con su nivel industrial y poblacional, ocupamos los últimos lugares.

Baja densidad poblacional es igual a bajo nivel industrial, y esto es igual a bajos salarios y bajo consumo. Estamos en un circulos vicioso al que hay que buscarle salida.

¿Cómo le ayudamos al gobierno a cambiar este panorama?
¿Qué papel están jugando aquí padres de familia y maestros para educar con espíritu empresarial a sus hijos?

Salir de la escuela a proponer o buscar chamba, es la alternativa.



Leonardo Alvarez
@leon_alvarez

En noviembre, Durango ocupó el lugar 21 en Trabajadores Afiliados al IMSS.

Con 186,376 trabajadores afiliados en el IMSS, durante noviembre, en Durango ocupamos la posición número 21 a nivel nacional, lo que nos muestra el nivel poblacional y empresarial real de la entidad.

En este contexto, la recuperación empleos formales, es decir, aquellos en los que los trabajadores gozan de prestaciones laborales de Ley (Permanentes), nuestro estado se ha venido recuperando favorablemente.
  • Los empleos permanentes acumulados en el IMSS entre enero y noviembre de 2010, son 4,635 trabajadores totales.
  • Si comparamos estos empleos permanentes entre noviembre 2009 y 2010, el saldo también es positivo por 3,671 trabajaores.
  • Y si comparamos también los empleos permanentes contra noviembre 2008, el saldo es de 4,421 empleos permanentes.
Ojala esta tendencia se consolide en el mediano y largo plazo. El registro de trabajadores en el IMSS sabemos que es estacional y cumple un ciclo económico inevitable. Es deseable que las políticas públicas estén alineadas con el largo plazo para que la planta productiva genere espacios laborales, y así, pasar el umbral de los 160 mil empleos permanentes que en promedio tiene Durango en la última década.

Es destacable que solo entre septiembre y noviembre, del presente año, se hallan generado 4,596 registros de trabajadores permanentes en el IMSS. Lo que en principio explica la estacionalidad que supone la época decembrina, pero también, con base en los mismos registros del IMSS, por una evidente recuperación de la industria de la transformación. Eso es muy importante.

En lo personal, espero que esto no sea producto de políticas e incentivos masivos para inducir el empleo en la industria maquiladora de exportación, y sea, efectivamente, sostenible en el mediano y largo plazo. Lo que nos hace falta es capital empresarial y no solo la labor gubernamental.

Con 186,376 trabajadores afiliados en el IMSS, ocupamos la posición número 21 a nivel nacional, lo que nos muestra el nivel poblacional y empresarial real de la entidad. El potencial de desarrollo es enorme.


@leon_alvarez


   

domingo, 5 de diciembre de 2010

Durango ocupa el lugar 14 en Tasa de Desocupación Nacional con 6.02%

El 25 de noviembre, el INEGI publicó la tasa de desocupación por entidad federativa para el mes inmediato anterior. Estos son los pormenores:

Durango perdió dos posiciones en octubre, respecto al mes anterior, ocupa la posición 14, dos lugares por encima de la media nacional en desocupación con una TD=6.02%. Si consideramos que la Población Económicamente Activa (PEA), es de aproximadamente de 600 mil personas, entonces, hay poco más de 36 mil desocupados activos en nuestra entidad.





Leonardo Alvarez
@leon_alvarez

La discriminación y los discapacitados.

A pesar de los avances registrados recientemente, México sigue contando con niveles de pobreza y desigualdad mayores a los que corresponden a un país con su nivel de desarrollo.

Una de las explicaciones de éstos fenómenos históricos, es la discriminación, entendida como la situación en la que, por prejuicios, a una persona o grupo de personas se les da un trato desfavorable, generalmente por pertenecer a una categoría social específica.

Paradójicamente, la discriminación como determinante de la pobreza y la desigualdad es un tema muy poco explorado. En este contexto, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación y la Secretaría de Desarrollo Social realizó coordinadamente desde 2005, la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México.

En promedio, 9 de cada 10…. mujeres, discapacitados, indígenas, homosexuales, adultos mayores y pertenecientes a minorías religiosas, opina que existe discriminación por su condición.

Prácticamente, una de cada tres personas (30%) pertenecientes a estos grupos dice haber sufrido discriminación. Y el mismo porcentaje (30%) ha sido víctima de exclusión en el trabajo.

En la misma encuesta, los mexicanos perciben y reconocen que, por un lado, se observa consideración por los adultos mayores, los discapacitados, los enfermos de SIDA, e incluso por los indígenas. No obstante, se percibe menor consideración por los extranjeros, los no católicos, los homosexuales y las personas con ideas políticas distintas.

En general, todas las minorías se sienten discriminadas, pero, los dos grupos que se perciben como más discriminados son los discapacitados y los homosexuales. Algo verdaderamente inadmisible en este siglo XXI.

El punto clave del asunto es que la discriminación tiene implicaciones para el bienestar de las personas. Baste con señalar que el acceso no igualitario al mercado laboral tiene efectos sobre el ingreso y el bienestar. Es algo que hoy también es inadmisible en nuestra sociedad.

Para minimizar los efectos de la discriminación existen varios ámbitos de intervención:

Por un lado está la cuestión legal, en la cual, tenemos mucho avance, pero, podemos mejorar sustancialmente: me refiero al marco jurídico (Ley contra la Discriminación, Ley Federal del trabajo, etc.); y revisión y adecuación de programas sociales, el sistema educativo, entre otros aspectos.

Por otra parte, donde tenemos un grave atraso respecto a otros países y sociedades más tolerantes, es en garantizar la no exclusión, con mecanismos para reducir la discriminación en el mercado laboral y con la concientización y cambio cultural en la familia. Es en este aspecto nuestro enorme y más grande reto.

Por ejemplo, en el tema de la discriminación a personas con capacidades diferentes, el mexicano promedio considera, en la misma encuesta, los siguientes aspectos:

•24% acepta que los discapacitados son los que sufren más por su condición.
•22% acepta que son los discapacitados a quienes les sería más difícil conseguir un trabajo.
•65% dice respetar siempre los lugares asignados para discapacitados. (Será cierto??).

Sin embargo, el mexicano promedio sí discrimina a los discapacitados por su condición:

•41% opina que las personas con discapacidad no trabajan tan bien como las demás.
•1 de cada 3, está de acuerdo en que en las escuelas donde hay muchos niños con discapacidad, la calidad de la enseñanza disminuye.
•42% de los mexicanos está de acuerdo en que dadas las dificultades de empleo que hay actualmente en México, sería preferible dar trabajo a las personas sin discapacidad que a los discapacitados.

No cabe duda que hemos avanzado mucho en el marco legal que atiende cuestiones sobre la discriminación a personas con discapacidad y otros grupos minoritarios; sin embargo, los números y la evidencia cotidiana nos demuestra que el mexicano promedio sí discrimina a los discapacitados por su condición.


Leonardo Alvarez
@leon_alvarez

Entre el aguinaldo y la tarjeta de crédito

Llega la temporada decembrina, el aguinaldo y con ello, la presión sobre nuestro efectivo disponible y el uso indiscriminado de nuestra tarjeta de crédito.

A pesar de estar inmersos en un periodo de crisis económica en el que debe privar la austeridad, la realidad, es que nuestros instintos consumistas nos pueden traicionar y nos obligan a sobre-endeudarnos; sobre todo, por el uso irracional de nuestras tarjetas de crédito.

Este diciembre, antes de gastar y firmar, piense, medite y racionalmente decida cómo aprovechar más su dinero. La lógica económica nos dice que destinar lo máximo a pagar las deudas es lo mejor. Lamentablemente, en esta temporada nuestra mente actúa por el influjo del corazón y del deseo.

Prepárese para comenzar el año 2011 con nuevos compromisos: predial, refrendos, incremento de precios en combustibles, colegiaturas y, por consiguiente, en algunos alimentos. Sea austero y previsor. Las condiciones del empleo y los ingresos lo ameritan.

Antes de desenfundar su plástico, infórmese sobre los plazos, las tasas y los meses sin intereses o los pagos diferidos. El uso de las tarjetas de crédito se popularizó por la “comodidad” y “estatus” que implica comprar bienes sin tener que portar efectivo, pero en el caso del crédito plástico, condiciona nuestro ingreso futuro con un consumo presente. Por lo tanto, el precio es determinado por una tasa de interés promedio más otros costos.

En este sentido, el uso del dinero plástico implica un costo adicional al precio de los productos que adquirimos y en la mayoría de los casos no estamos conscientes de ello. Entre los cargos adicionales a los que estamos expuestos aparecen conceptos como: la “cuota anual”, los “meses sin intereses”, los “recargos” y los “intereses moratorios”.

Para auxiliarnos a tomar una buena decisión sobre las tarjetas de crédito más accesibles, el Banco de México publica semestralmente una lista con las principales características del crédito que otorga la banca comercial. Ha dividido su análisis en las tarjetas de crédito clásicas, oro y platino.

Por ejemplo, para los productos del segmento de tarjetas Clásicas, con datos de junio 2010, Banco de México publicó la lista negra de las tarjetas con más altos intereses (http://www.banxico.org.mx/sistema-financiero/publicaciones/reporte-de-tasas-de-interes-efectivas-de-tarjetas-/%7B7512B60F-CE1F-3AB6-B5EE-6F702E0660F4%7D.pdf), y en ella encontramos lo siguiente:

Para tarjetas clásicas; Bancoppel se ubica como la tarjeta de crédito más cara del mercado con una tasa efectiva promedio ponderada de 65% anual; le sigue GlobalCard con 58.7%; BNP Paribas de Comercial Mexicana, con 58.8 y Banco Fácil (Chedraui) con 56.2% anual.

Por el contrario, las tarjetas de crédito más baratas en el segmento de las clásicas son: Azul Bancomer con 24.8% anual; Santander Ligth con 28.4; ScotiaBank con 30.2 y Clásica Inbursa con 34.4% anual.

Llega la temporada decembrina, el aguinaldo y, con ello, la presión sobre nuestro efectivo disponible. Antes de gastar y firmar, piense, medite y racionalmente decida cómo aprovechar más su dinero. Recuerde que estamos inmersos en un periodo de crisis económica en el que debe privar la austeridad: use su tarjeta de crédito racionalmente.


Leonardo Alvarez
@leon_alvarez

Optimismo en los especialistas, no en el ciudadano y tampoco en el productor.

Entre el 18 y 29 de noviembre 2010, alrededor de 30 grupos expertos en el tema económico fueron consultados por Banco de México (Banxico), acerca de la expectativa y evolución de nuestra economía. Los expertos anticipan mejora en los principales indicadores de desempeño de le economía; no obstante, ese optimismo aún no se refleja en los ciudadanos y tampoco en los productores.

Es un hecho que la mayoría de los indicadores de la actividad económica de México han tomado un mayor dinamismo; sobre todo, si se comparan con el estrepitoso año 2009. Dada la enorme caída que se registró el año pasado en toda la economía, hoy, cualquier indicador mostrará un crecimiento exponencial digno de ser vitoreado con alcances electorales. Entre esos indicadores esperados por los especialistas podemos destacar:


• Una tasa de crecimiento anual del PIB en 2010 de 5.0%.
• La inflación anual al cierre de 2010 de 4.38%.
• Aumentos de 4.1 y 2.7%, respectivamente, en el consumo y la inversión del sector privado para 2010.
• Incrementos de 3.3 y 3.8%, respectivamente, del consumo y la inversión del sector público para 2010.


También, de acuerdo a la expectativa general de los especialistas económicos consultados, destacan cinco factores que podrían limitar el ritmo de la actividad económica en los próximos seis meses:


• 20% considera la falta de avances en medidas pendientes de cambio estructural en México.
• 19% argumenta que la inseguridad pública.
• El mismo porcentaje (19%) declaró que la debilidad de los mercados externos y de la economía mundial.
• 17% considera a la inestabilidad financiera internacional.
• y 10% argumenta que es la debilidad del nuestro mercado interno.


No obstante el desbordado optimismo departe de los analistas, la realidad es que el consumo privado, la intención de producir más y los empleos apenas regresan a niveles pre-crisis (2008).

Mientras el Índice de Confianza de los Analistas llega a 131 puntos en noviembre, en el caso del consumo privado, de acuerdo al último dato del Índice de Confianza del Consumidor (ICC) que publica el INEGI, también en el mes de noviembre 2010, se posicionó en 88.5 puntos; y con respecto al Índice de Confianza del Productor (ICP), con cifras también del INEGI, el indicador llegó a los 51.2 puntos en el mismo mes. Por otra parte, los empleos registraron hasta octubre, más de 850 mil, pero, en su mayoría eventuales. Si bien es cierto que la intención de comprar, de producir y los niveles de ocupación muestran una mejoría considerable con respecto a 2009, comprobamos que apenas regresa a los niveles del año 2008. Cifras que no concuerdan con el optimismo de los expertos en economía consultados por Banxico.

El contraste entre analistas privados respecto a consumidores y productores se explica porque en el caso del consumo doméstico se ha centrado en bienes básicos como alimentos, ropa y vivienda; en tanto que los productores están a la expectativa de los incrementos en los precios de finales de año y no en producir o contratar más personal.

Además, el componente que ha propiciado la recuperación de la economía mexicana sigue siendo eminentemente externo (demanda de exportaciones), mientras que nuestro mercado interno sigue deprimido y sin ningún incentivo político para que cambien las reglas de juego y se propicien las reformas que el país requiere para desarrollarse.

No existe otra alternativa. Ante las amenazas de una nueva crisis financiera internacional vía el contagio Europeo y la desaceleración de la economía norteamericana, el reto inmediato de nuestro país es ensanchar el mercado interno.

Por lo pronto, existen muchas carencias que pueden demostrar con mucha facilidad que México está muy lejos del ansiado camino correcto a la recuperación. El error sistemático de todos los gobiernos es pretender mejorar la percepción de la economía a través de los medios de comunicación, cuando basta echarse un brinco hacia las clases populares para ver en qué nivel de consumo están.


Leonardo Alvarez
@leon_alvarez

sábado, 20 de noviembre de 2010

Precios y combustibles

Al mes de noviembre los principales indicadores macroeconómicos apuntan que México recupera terreno perdido. En términos netos se espera que la economía crezca entre 4.5 y 5% durante 2010, gracias a que Estados Unidos pudo recuperar cierto nivel de producción. Es decir, nuestra recuperación es externa.



Sin embargo, tal como lo hemos explicado no pocas veces, este porcentaje lo único que nos indica es que, respecto a 2009, el peor en desempeño económico de los últimos 15 años, recuperamos terreno “apenas” regresando al nivel de crecimiento previos al cierre del año 2008.


Lo grave del asunto es que ésta recuperación está anclada al comportamiento de las variables externas de las que dependemos en grado superlativo, les hablo del tipo de cambio, remesas, exportaciones manufactureras, turismo y precios del petróleo; variables que no dependen de nosotros.


México requiere urgentemente cambiar ésta dependencia económica de variables exógenas a su influencia. Sobre todo hoy que el país y los gobiernos estatales se jactan de haber logrado un presupuesto “justo”, con 10% de incremento general.


Sin modificar la base impositiva y sin una reforma fiscal de fondo; dependemos aún más del comportamiento del tipo de cambio (entiéndase dólar) y de los precios del petróleo. Eso sí, los Diputados y el Poder Ejecutivo están felices de haber logrado mantener intactos los impuestos, pero esto es de carácter temporal y nadie asegura que estas variables permanecerán conforme se presupuestaron al 15 de noviembre del presente año.


El asunto de fondo es que la política fiscal para 2011 será aún más restrictiva: los impuestos se mantienen igual y las tarifas y precios del sector público seguirán en aumento (gasolinas y combustibles). Al mes de noviembre, llevamos 11 aumentos consecutivos en los precios de la gasolina, lo que ha impulsado de forma directa la expectativa de precios de todos los productos y materias primas, al grado de llegar, en noviembre, a un registro de 3.9% en la inflación acumulada de 2010, es decir, un desfase de 1% respecto de la meta de Banco de México de mantener la inflación en 3%. Estos números no abonan al discurso optimista de nuestras autoridades.


En realidad, la producción y el consumo doméstico no repuntan, y los aumentos escalonados al precio de los combustibles --que forman parte de una estrategia de política fiscal-- y que se mantendrán en 2011, tampoco están contribuyendo en mejorar la productividad y la competitividad de nuestro país. El anuncio de fondo es que la política fiscal para 2011 será aún más restrictiva.


Sin modificar la base impositiva y sin una reforma fiscal de fondo; dependemos aún más del comportamiento del tipo de cambio (entiéndase dólar) y de los precios del petróleo. Un panorama futuro muy incierto.



Leonardo Alvarez