viernes, 4 de marzo de 2011

Precisiones sobre la tasa de desocpuación en Durango

Normalmente, nuestros políticos se molestan cuando tocamos el tema de las cifras de empleo o desocupación para medirnos con respecto a otras entidades o países. Y lo único que consiguen con esta medida es evidenciar su desconocimiento casi sistemático de los indicadores o las estadísticas de coyuntura. Sobre todo de su utilidad.

Luego por ello encontramos frases elaboradas o clichés periodísticos como: “El empleo en Durango en cifra récord”, o qué le parece este otro: “La inercia positiva en el crecimiento del empleo nos ubica como el polo de desarrollo más importante en el norte de México…”, y a poco no ha leído esta otra lindura: “Cifra récord en la generación de empleo nos posiciona como una de las entidades con mayor potencial en el país a pesar de la crisis”…y otras tantas y tantas frases que están fuera de la realidad y de contexto. Insisto, no tienen idea de la utilidad de las cifras estadísticas.

Por principio de cuentas, la tasa de desocupación (TD) es un indicador del equilibrio del mercado laboral y no de bienestar social. De hecho, cuando existe movimiento en sus tasas, significa que la economía está en dinamismo, que es saludable. Lo que de ninguna manera implica que debamos ignorar sus efectos; al contrario, es un tema que nos debe motivar para estructurar políticas que tiendan a mejorar el mercado laboral e incentivar la apertura de nuevas empresas. Sobre todo en el ámbito formal.

Por ello no es gratuito que estados como Yucatán, Guerrero, Campeche, Oaxaca o Chiapas, entidades donde existe claramente un menor desarrollo económico e industrial en el país, y que incluso, registran los índices de analfabetismo más altos, son entidades donde la tasa de desocupación es sistemáticamente menor porque no hay oportunidades de desarrollo. Por otra parte, los estados industrializados y de mayor densidad poblacional como el Estado de México, Chihuahua, Coahuila o Nuevo León, aparecen siempre disputándose los primeros lugares en la tasa de desocupación. Esto demuestra que la gente busca empleo en estas entidades porque ahí sí tienen posibilidades.

En este contexto, el “desempleo abierto” no es una medida del rezago social de un país, estado o región, así como tampoco los cambios en su tasa significan que necesariamente esté mejor o peor que antes en términos de ingresos: la TD lo único que señala es qué tan lejos o qué tan cerca está una economía de lograr el equilibrio en su mercado laboral. Su comportamiento obedece a factores cíclicos, estacionales o de coyuntura.

Por ejemplo, en enero, la tasa de desocupación nacional se ubicó en 5.12%, que equivale a poco más de 2.6 millones de desempleados en el país.

Para nuestra entidad, en el mismo mes de enero, la tasa de desocupación se ubicó en la posición 9, con 6.46%, ocho lugares por encima de la media nacional. Con este porcentaje, en Durango hay poco más de 35 mil desempleados en el mes de referencia.

De acuerdo a la lógica comúnmente utilizada por nuestras autoridades, ésta también es una cifra récord en términos de desocupados para nuestra entidad, pero no la explican, o la esconden, o simplemente no hablan mucho de ella por miedo a las críticas, o por miedo a evidenciar su poca familiarización con las estadísticas.

Para explicar el comportamiento de la tasa de desocupación en la entidad debemos recurrir a la estacionalidad. Normalmente, es en los meses de lluvia, en los periodos vacacionales, y entre diciembre y febrero, cuando se registran las mayores tasas de desempleo en nuestra entidad. Sencillamente, porque nuestro perfil industrial y económico así está estructurado.

Sucede lo contrario en las entidades que tienen costas, por ejemplo. Los meses de verano y sol son los que estacionalmente registran mayores índices de ocupación y desarrollo económico y ahí radica la diferencia; claramente, cada entidad debe trabajar su promoción económica con base en su dotación natural de recursos o su vocación económica, y escalar hacia otras de mayor valor agregado

Nuestros políticos se ofuscan cuando tocamos el tema de las cifras de empleo o desocupación para compararnos con respecto a otras entidades o países. Sin embargo, la tasa de desocupación es un indicador estadístico del equilibrio del mercado laboral y no una medida de bienestar social. Evidentemente, nos debe ayudar a generar mejores políticas de promoción y atracción de empresas, no a tratar de esconder su difusión o explicarla equivocadamente como se ha hecho recientemente.


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