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sábado, 31 de enero de 2015

Inevitables ajustes


De entrada, la noticia del recorte presupuestal anunciado por Luis Videgaray, el viernes 30 de enero de 2015, no debe asimilarse como negativo sino como una acción prudente y responsable del gobierno federal. De paso, se envía una buena señal a los mercados al cancelar proyectos que han sonado con problemas de corrupción. Sin embargo…

Es momento para que el Gobierno de Peña Nieto por fin se vea sensato y eficiente con el gasto e invertir en programas y proyectos donde realmente haya rentabilidad para los privados y verdadero impacto social. En este sentido, el gobierno debe ser serio en la evaluación de los programas sociales para reducción de la pobreza. Es una oportunidad para ver lo que sirve y lo que no; también, queda la incertidumbre por saber si habrá más ajustes (apenas es inicio de año).

Los recortes suman 124,300 millones al gasto y la inversión pública en México, suponen el equivalente al 0.7% del PIB y reflejan una actitud preventiva del gobierno ante los vaivenes de los precios internacionales del crudo, luego que los ingresos petroleros representan alrededor del 40% de los ingresos fiscales.

Políticamente, es un revés para el Presidente y para el PRI de cara a las elecciones intermedias. Es la confirmación de que el actual gobierno es un “gobierno recortado” ya no sólo en su imagen, su credibilidad y expectativas, sino ahora también en su capacidad financiera. El síndrome del gabinete provinciano sale a relucir nuevamente.

El recorte, según lo expresado por Videgaray, tendrá un impacto marginal en el desempeño de la economía, por ello, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) mantuvo su pronóstico de crecimiento económico entre el 3.2 y 3.4% para el 2015.

Pero si ocurre un nuevo escenario en el que la SHCP se vea obligada a realizar un nuevo ajuste, entonces el gobierno deberá analizar qué programas sociales realmente presentan resultados. Al respecto, hay serias sospechas de que no se crecerá más que en 2014 y esto sí son pésimas noticias. Habrá que ver las expectativas empresariales y los pronósticos de crecimiento mundial. No somos ajenos a ello.

Por otra parte, esto significa que las entidades federativas deberán hacer lo propio en la ejecución de sus recursos. Esto, sin duda, trae nuevamente a debate el tema de los ingresos presupuestarios del gobierno (impuestos en estados y municipios) y una reforma hacendaria en donde se generalice el IVA y se considere incluir a los alimentos y las medicinas. Si bien la estructura presupuestal del gobierno ya no depende del petróleo como en los años 80´s, el riesgo de no contar con una mayor diversificación de los ingresos propios, distintos del petróleo, nos pone en una situación vulnerable ante este tipo de cambios que, además, son totalmente externos y ajenos a la responsabilidad y control del Gobierno.

La noticia del recorte presupuestal anunciado por la SHCP no debe asimilarse como negativo sino como una acción prudente y responsable del gobierno federal. De paso, se envía una buena señal a los mercados al cancelar proyectos que han sonado con problemas de corrupción. Sin embargo, en dos años, el gabinete no ha mostrado capacidad de ejecución, en general.

@leon_alvarez

sábado, 24 de enero de 2015

PIB a la baja, ¿Otra vez?: Pesimismo o cautela…


Algo debe saber la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) del comportamiento de la economía mexicana que el resto no tenemos claro. No hay otra manera de validar el único pronóstico de una institución financiera de ese tamaño que anticipa para este año un crecimiento cercano a 4%.

Esto es algo completamente absurdo si nos atenemos a lo que está pasando con los indicadores económicos de coyuntura nacionales (tipo de cambio, precio del petróleo y peso); pero, sobre todo, con las economías a nivel internacional.

Apenas hace un par de días el Banco Mundial (BM) acaba de revisar a la baja su estimación de crecimiento del Producto Interno Bruto mexicano de 3.5 a 3.3%, una disminución que acompaña a una expectativa menos optimista del crecimiento mundial. El BM ya no cree más que el mundo pueda crecer 3.4%, ahora se ubica en 3% el pronóstico de ese organismo internacional.

El pesimismo recae con más fuerza sobre todo en las economías de Europa y de Japón, que no logran un despegue económico, a diferencia de Estados Unidos, donde el pronóstico alcanza 3.2%, que es un muy buen dato para una economía de ese tamaño. De hecho, Europa y Japón ahora harán lo que Estados Unidos al principio de la crisis en 2008: inundarán el mercado de euros y yenes, respectivamente.

Y en ese escenario, la OCDE y su secretario general, José Ángel Gurría, dejan ver ese amor que le tienen a México con un pronóstico de 3.9%, recargado en el efecto positivo que esperan ver de las reformas estructurales.

Desde la OCDE ven como ventaja tener garantizados los ingresos petroleros vía las coberturas contratadas para este año. Sin embargo, esa optimista visión implica la implementación a plenitud de los cambios estructurales logrados y a la implementación de una segunda ola de reformas que toquen aspectos de aplicación de las leyes y búsqueda de un estado de derecho.

Pero, esto significa que debemos revisar el pronóstico del PIB de México a la baja, sin duda.

Ustedes me dirán que es muy pronto para dar ese paso. La Secretaría de Hacienda proyectó que el crecimiento del PIB quedaría en un rango de 3.2 a 4.2% en el 2015. Es apenas la mitad de enero y ya tenemos motivos suficientes para cuestionar el optimismo del pronóstico oficial.

Posterior al anuncio de la OCDE, que preside José Ángel Gurría, la Directora de Análisis del Grupo Base del Tecnológico de Monterrey, Gabriela Siller, lanzó un pronóstico que está muy por debajo del hecho por Hacienda: El PIB no crecerá arriba de 2.3%. De hecho, podría quedar en una cifra tan baja como 1.8 %.

Los factores que justifican su pronóstico son el bajo precio del petróleo; la volatilidad del tipo de cambio y el alza en las tasas de interés que implementará la FED, a la que seguirá el Banxico.

No es que seamos demasiado pesimistas, pero no tenemos otra alternativa que ser cautelosos. No obstante, ¿Qué tenemos en el otro lado de la balanza para compensar las tendencias negativas?

Hay una alta probabilidad de que haya un aumento de las exportaciones, impulsado por la depreciación del tipo de cambio. Existe también la posibilidad de que haya un incremento de la inversión extranjera, vinculado a la apertura del sector energético y a las oportunidades en infraestructura.

Cuando se trata de ponderar los diferentes factores, es importante destacar el papel que juega la incertidumbre. No sabemos cuándo tocará fondo el precio del petróleo ni tampoco cuánto tiempo más durará la fluctuación de las monedas internacionales (dólar, euro y yen). Lo único cierto es que ambas variables se cocinan a escala global y México tiene poca capacidad de influir en ellas. Eso no impide que tengan un enorme impacto en el desempeño económico de nuestro país.


El precio del petróleo afectará más allá de que se tengan coberturas para garantizar los ingresos públicos del gobierno federal, sobre una base de 79 dólares el barril. Afectará porque traerá incertidumbre a los ingresos de estados y municipios, responsables del ejercicio de 4 de cada 10 pesos del gasto público. También restará atractivo a los procesos de licitación de campos petroleros y, además, porque hará necesario un recorte al presupuesto de Pemex, como anticipó la SHCP. Pemex es la mayor empresa de México. Una variación de su gasto de inversión tiene un fuerte efecto sobre la economía.

La volatilidad del tipo de cambio genera incertidumbre en los consumidores y los inversionistas. Entre más tiempo dure esta incertidumbre, más profundos serán los efectos en la inversión y el consumo.

No hay manera de validar el único pronóstico “optimista” que anticipa para este año un crecimiento cercano a 4% para nuestro país. Algo debe saber la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) del comportamiento de la economía mexicana que el resto no tenemos claro.

Ser optimista implica pensar que el petróleo detendrá su caída y mostrará cierta recuperación. Quiere decir también tener fe en que la guerra o danza de las divisas (yenes, euros y dólares) se detendrá pronto. Y que los ingresos fiscales del gobierno no se verán afectados. ¿Usted se considera optimista?

Leonardo Alvarez
@leon_alvarez

Producto Interno Bruto estimado para México en 2015


El Fondo Monetario Internacional (FMI) bajó sus pronósticos de crecimiento de la economía mexicana para 2015 y 2016, al tiempo que alertó del impacto negativo de los menores petroprecios en naciones exportadoras de crudo.

Esto pese a la aprobación del paquete de reformas estructurales y el dinamismo económico más vigoroso que experimenta EU, el principal socio comercial de México.


Leonardo Alvarez
@leon_alvarez

FMI recorta estimación del PIB mundial 2015 y 2016


El Fondo Monetario Internacional (FMI) ajustó su previsión para la economía mundial durante 2015 y 2016. La economía mexicana no es la excepción y su pronóstico paso de 3.5 a 3.2 por ciento para este año (2015) y de 3.8 a 3.5 por ciento para 2016, esto pese a la aprobación de las reformas estructurales y el dinamismo económico que tuvo Estados Unidos.


Leonardo Alvarez
@leon_alvarez

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Deuda de entidades, municipios y organismos como porcentaje del Producto Estatal al 30 de septiembre 2014


Respecto a la deuda de las entidades federativas, resulta muy relevante destacar que ascendió a 489 mil 877.4 millones de pesos al tercer trimestre del presente año, un avance de 0.4 por ciento respecto al trimestre inmediato anterior y de 8.3 por ciento frente al mismo lapso de 2013 (Si tuviéramos ese nivel de crecimiento del PIB en el impacto de la Inversión Pública en la economía, otro gallo nos cantaría).


Si bien el total de la deuda subnacional es relativamente modesta, de alrededor de 3% del PIB, los déficits y la deuda se han incrementado notablemente desde 2008, y de manera diferenciada por región o entidad federativa. Hay comentócratas (funcionarios públicos, inclusive) que argumentan que las cosas no van tan mal como parecen o que Tlatlaya, Ayotzinapa, Guerrero o Michoacán, no son México, que los medios exageran; no obstante, si el nivel de deuda y de impacto del gasto público en la economía se reflejara, no tendríamos por qué dudar del gobierno. La realidad, por muy cruda que parezca nos dice lo contrario. Creceremos, según Banco de México, en un intervalo de 2 - 2.5% en 2014 y con todavía baja expectativa durante 2015.

Chihuahua, Quintana Roo, Chiapas y Coahuila presentaron el mayor nivel de endeudamiento como porcentaje del Producto Interno Bruto estatal (PIBE) a septiembre pasado. Durango se mantiene en niveles muy aceptables (2.4%) respecto a su PIBE; pero, en este tema debemos ser muy analíticos respecto al presupuesto que finalmente se aprobó para nuestra entidad en 2015. La semana pasada comentamos que en lo que respecta al presupuesto etiquetado para programas federales y de los ramos 23, 26 y 33, en general, se redujo alrededor de 3.9%, pero había afectaciones significativas en temas de infraestructura carretera, agricultura y cultura, por citar los tres principales.





Leonardo Alvarez
@leon_alvarez